Apego a lo material

Apego a lo material

Los objetos constituyen una parte esencial en nuestra vida. Desde que nos levantamos y preparamos nuestro anhelado café gracias a nuestra cafetera italiana favorita hasta que nos acostamos en ese colchón que nos recarga de energía. Cada mañana nuestra vida transcurre y se ve facilitada entre un montón de objetos materiales que simplifican la complejidad del mundo. Incluso, con los avances de la tecnología cada vez incorporamos más herramientas para potenciar nuestro rendimiento en el trabajo y satisfacción en el tiempo libre. Partiendo de la enorme variedad de periféricos disponibles para optimizar nuestra experiencia digital hasta las incontables aplicaciones móviles para realizar pedidos online de cualquier objeto que puedas imaginar. La acumulación de “cosas” ha llegado a traspasar recientemente las pantallas de nuestros dispositivos móviles.

A pesar del incontable número de objetos materiales que pueden envolver nuestra rutina diaria, es natural que podamos sentir una mayor conexión emocional hacia algunos más que a otros. En esta línea, es comprensible que nos duela desprendernos de aquella muñeca que nos acompañó durante la infancia, de aquella camiseta que nos regalaron y compartió con nosotros numerosos viajes y aventuras o de aquel detalle que nos regalaron, pero apenas nos genera ningún placer ni utilidad. Unida a la dificultad para soltar materiales de estas características se encuentra el continuo avance del sistema económico e industrial del mundo, que permite una producción vertiginosa de nuevas tendencias, las cuales pueden hacernos sentir desfasados y con la tentación perenne de adaptarnos a ellas. Esto se ve reflejado claramente en la moda, específicamente mediante la fast fashion, sector en el que se produce cada vez más vestimenta y accesorios a precios que hace treinta años serían impensables. Este concepto implica la generación continua de nuevas tendencias de moda, dificultando llevar un estilo acorde a lo dictado por las grandes marcas. El bombardeo perpetuo de oportunidades de compra a precios competitivos limita el que este proceso de adquisición sea reflexivo, de manera que cada vez consumamos más por impulso que por verdadera necesidad, derivando en el mejor de los casos a la acumulación en nuestros hogares de utensilios que no nos hacen felices y complican nuestra cotidianidad.

 

En conclusión, el apego material forma parte intrínseca de la vida pues los objetos suponen herramientas que simplifican nuestras tareas y nos aportan felicidad. No obstante, cuando este es excesivo y genera interferencias en nuestra vida puede formar parte de un problema psicológico, derivando que los objetos se conviertan en un bálsamo superficial para una “herida” más profunda. De esta forma, si percibes que no puedes ejercer control sobre tu conducta de adquisición, considera la posibilidad de abordarlo mediante terapia psicológica. De esta forma, conseguirás que lo material facilite tu bienestar emocional, en vez de perturbarlo.

Artículo elaborado por Jaime Anias Ruiz (Psicólogo General Sanitario y estudiante de practicas de master en nuestro centro).

Revisado por Ana Piñar (psicóloga sanitaria y directora del centro).