Atravesando el duelo

Atravesando el duelo

Qué es el proceso de duelo

Cuando se da una pérdida en nuestra vida, comenzamos un proceso psicológico de adaptación, conocido como duelo. Se trata de un proceso doloroso, pero necesario, para prepararnos a la nueva realidad después de un fallecimiento, un cambio laboral, una ruptura de pareja o un proceso de enfermedad, entre otros. Es un proceso de ADAPTACIÓN.

Vamos a ver las cinco fases por las que se suele pasar cuando sufrimos una pérdida, aunque no tienen por qué darse todas ni en el mismo orden. Cada proceso, como cada persona, es único.

Negación

Es el momento en el que te dan la noticia, cuando te chocas casi de forma literal con la pérdida, aparece entonces esa sensación de shock, incredulidad o irrealidad. Es probable que pienses “aún no me creo que sea verdad”, “es como si estuviera viviendo una pesadilla” o “no me creo que no vaya a volver a…”. Se trata de un mecanismo de defensa temporal que tiene tu cerebro ante el intenso dolor que estás sufriendo en ese momento.

Ira

¿Has sentido frustración e impotencia después de experimentar una pérdida? Es normal cuando vemos que no hay vuelta atrás. Puede ser que en este momento culpes a alguien de lo sucedido y dirijas esa explosión emocional hacia esa persona, hacia ti mismo o hacia el mundo, pero no te preocupes demasiado, pasará.

Negociación

Aquí es cuando te das cuenta de que la realidad es la que es; la pérdida es real e irrevocable. En estos momentos es cuando uno intenta retrasar la situación y explorar qué se puede hacer para revertir la situación, a toda costa. Por ejemplo, imagínate que has roto con tu pareja, si en ese momento le dijeras algo como “por favor, te prometo que todo va a ser como antes, yo voy a arreglarlo todo, no me dejes, lo podemos arreglar…” con la esperanza de recuperar esa relación, estarías atravesando por esta fase de negociación.

Depresión o tristeza

Vas asumiendo la realidad de la pérdida poco a poco, por lo que la nostalgia y la pena se van abriendo paso en tu repertorio emocional. Si sientes pérdida de interés por el ocio y las tareas del día a día o te ves un poquito más aislado de la cuenta, es normal en esta etapa. Aunque resulte desagradable, experimentar esta emoción en el proceso de duelo es imprescindible para procesar la pérdida y recibir el calorcito de la gente que tienes alrededor para que el camino sea lo más llevadero posible.

Aceptación

Cuando se llega a esta fase, toda esa intensidad emocional anterior se va calmando y poquito a poco, vas sintiendo serenidad, algo de calma. Es el momento en el que comienzas a aceptar esa pérdida, comprendes que no va a volver y comprendes que, aunque es algo doloroso y difícil, las pérdidas son inherentes a la vida. Significa seguir adelante recordando todo lo que rodea a la pérdida, pero sin que el dolor limite tu vida.

Si consideras que estás pasando por una pérdida complicada o conoces a alguien en esta situación; puedes consultar dudas sin compromiso acerca de cómo podemos ayudarte.

Artículo elaborado por Jéssica Santamaría Gómez-Lobo (Psicóloga Sanitaria y colaboradora del centro).

Revisado por Ana Piñar (psicóloga sanitaria y directora del centro).